calculate Costos

Cómo ponerle precio a un plato: food cost, margen y el número que casi nadie mira

Casi todos los precios de una carta argentina salieron de la misma cuenta: el costo por tres, o el precio del local de enfrente. Las dos formas funcionan hasta que dejan de funcionar, y cuando eso pasa el dueño se entera tarde, mirando un mes que cerró peor que el anterior sin saber por qué.

10 min de lecturaPor el equipo de Pedisy
Una receta descomponiéndose en costos, con el margen que queda al final

La respuesta corta

El costo de un plato no es la suma de los ingredientes: es la receta cargada con cantidades reales, más la merma de cada insumo, con los precios de compra actualizados. Sin eso, cualquier porcentaje que calcules está mal desde el primer paso.

El food cost en porcentaje sirve para comparar platos entre sí, no para decidir precios. El número que manda es el margen de contribución en pesos: lo que queda de ese plato después de su costo. Un plato con 40% de food cost puede dejarte más plata que uno con 25%.

Primero el costo real, después el precio

Antes de discutir a cuánto vender, hay que saber cuánto cuesta. Y el costo de un plato casi nunca es lo que el dueño cree, por tres razones que se acumulan: las cantidades se estiman en vez de pesarse, la merma no se cuenta, y los precios de compra son los del mes pasado.

La herramienta que resuelve las tres es la receta cargada en el sistema: qué insumos lleva el plato, en qué cantidad exacta, y cuánto vale hoy cada uno de esos insumos. Cuando el precio del cheddar sube, el costo de todas las hamburguesas que lo llevan sube solo.

Lo que se olvida al cargar una receta

  • warning La merma de limpieza: un kilo de carne comprado no es un kilo de carne servido
  • warning Los insumos chicos que parecen gratis: el pan, el papel, la salsa, el palillo
  • warning Las guarniciones que van "de yapa" y nadie cargó en la receta
  • warning Las sub-recetas: la salsa que hacés vos también tiene su costo por porción
  • warning El porcentaje que se pierde entre lo que se prepara y lo que se vende

Un plato mal costeado no se nota en el plato: se nota tres meses después, en un margen que bajó sin que nadie cambiara nada.

Con la receta cargada, el costo deja de ser una opinión. Y como el sistema guarda el precio de compra de cada insumo, el costo del plato se actualiza cada vez que cargás una compra más cara, sin que tengas que rehacer ninguna cuenta.

El food cost y por qué engaña

El food cost es el costo del plato dividido por su precio de venta, expresado en porcentaje. Es útil, pero se usa mal: como si hubiera un número mágico al que todos los platos tienen que llegar.

PlatoCostoPrecioFood costDeja
Gaseosa$900$3.50026%$2.600
Papas con cheddar$3.400$10.00034%$6.600
Doble cheddar bacon$5.400$12.00045%$6.600
Ensalada de la casa$2.100$8.00026%$5.900

Mirá la tabla dos veces. Si decidís por porcentaje, la doble cheddar es el peor plato de la carta y habría que subirle el precio o sacarla. Si decidís por lo que deja en pesos, es tan buena como las papas y mejor que la ensalada, que tiene un porcentaje envidiable.

El porcentaje compara, los pesos deciden

El food cost sirve para comparar platos parecidos entre sí y para detectar desvíos: si la misma hamburguesa pasó de 38% a 45% sin que le cambiaras el precio, algo pasó con los costos o con las porciones.

Pero el alquiler, los sueldos y la luz se pagan con pesos, no con porcentajes. Por eso la decisión de qué empujar en la carta se toma con el margen de contribución.

El margen de contribución: el número que casi nadie mira

El margen de contribución es simple: precio de venta menos costo del plato. Es lo que ese plato aporta para pagar todo lo demás. Se llama "de contribución" justamente por eso: no es ganancia, es lo que contribuye a cubrir los costos fijos.

La cuenta que importa de verdad combina ese margen con la rotación: cuánto deja cada plato multiplicado por cuántos vendés. Un plato que deja $6.600 y se vende 200 veces por mes aporta mucho más que uno que deja $9.000 y se vende 20 veces.

  1. 1 Sacá el costo real de cada plato con su receta cargada
  2. 2 Calculá el margen: precio menos costo, en pesos
  3. 3 Traé las unidades vendidas del último mes desde el reporte de productos
  4. 4 Multiplicá margen por unidades: ese es el aporte real de cada plato
  5. 5 Ordená la carta por ese número, de mayor a menor

Esa lista ordenada suele traer una sorpresa. Casi siempre hay un plato que el dueño quiere mucho, que sale en todas las fotos, y que está abajo de todo. Y casi siempre hay uno "menor" —una guarnición, una bebida, un postre— sosteniendo el mes.

Tres formas de fijar el precio, y cuándo usar cada una

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01

Por costo

Partís del costo y le aplicás un multiplicador

Es el método más usado y el más fácil de sostener. Funciona bien en platos de preparación estándar, donde el costo es estable y conocido.

Dónde brilla

  • checkRápido de aplicar a toda la carta
  • checkProtege el margen cuando suben los insumos

Dónde se queda corto

  • removeIgnora cuánto está dispuesto a pagar el cliente
  • removePuede dejar plata sobre la mesa en los platos estrella
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Por percepción

Partís de lo que el plato vale para el cliente

Se aplica a lo que te distingue: el plato que la gente nombra, el que aparece en las reseñas, el que no consigue en otro lado.

Dónde brilla

  • checkCaptura el valor real de tus platos insignia
  • checkSube el margen sin tocar el costo

Dónde se queda corto

  • removeNecesita que el plato sea realmente distinto
  • removeMal aplicado, espanta al cliente habitual
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Por posición en la carta

El precio se define en relación a los otros platos

La carta es un conjunto: un plato caro al lado de uno carísimo parece razonable. Se usa para guiar al cliente hacia donde te conviene.

Dónde brilla

  • checkSirve para empujar los platos de mejor margen
  • checkOrdena la lectura de la carta

Dónde se queda corto

  • removeRequiere revisar la carta completa, no un plato aislado
  • removeSe desarma si después aplicás descuentos sueltos
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04

El error común

Copiar el precio del local de al lado

Tu vecino tiene otro alquiler, otra dotación, otras compras y quizás otro margen objetivo. Su precio es información sobre el mercado, no un precio para tu carta.

Usalo así

Como techo de referencia, para saber cuánto podés moverte. Nunca como punto de partida de la cuenta.

Cuándo actualizar los precios

En un contexto de costos que se mueven, la pregunta no es si actualizar sino con qué frecuencia y con qué criterio. Lo peor de los dos mundos es el aumento grande cada seis meses: el cliente lo nota, se queja, y encima llegaste tarde.

  • check Revisá el costo de tus diez platos de mayor rotación una vez por mes
  • check Actualizá cuando el margen en pesos de un plato bajó más del 10% contra el mes anterior
  • check Movete en pasos chicos y seguidos, no en saltos grandes y espaciados
  • check Aprovechá el cambio de carta para reacomodar precios sin que se lea como aumento
  • check Después de cada actualización, mirá si cayeron las unidades vendidas de ese plato

Si tenés las recetas cargadas y los precios de compra al día, este trabajo pasa de una tarde de planilla a una revisión de diez minutos: el sistema ya sabe cuánto cuesta cada plato hoy, y el reporte de productos ya sabe cuántos vendiste.

Con el costo de cada plato actualizado solo, el precio deja de ser una corazonada.

Preguntas frecuentes

No hay un número único: depende del tipo de local, del ticket promedio y de la estructura de costos. Como referencia, en gastronomía suele manejarse entre 25% y 40%, pero un plato de 45% puede ser excelente si deja muchos pesos y rota mucho. Usá el porcentaje para comparar platos y detectar desvíos, y el margen en pesos para decidir precios.
Cargá la receta con las cantidades reales de cada insumo, sumá la merma de limpieza y preparación, y multiplicá cada cantidad por el precio de compra actual de ese insumo. Incluí los insumos chicos —pan, salsas, packaging— y las sub-recetas. Si el sistema guarda los precios de compra, el costo se recalcula solo con cada compra nueva.
Es el precio de venta menos el costo del plato, expresado en pesos. Representa lo que ese plato aporta para cubrir los costos fijos del local. Multiplicado por las unidades vendidas, muestra qué platos sostienen realmente el mes, que casi nunca son los que uno cree.
Revisá los costos de tus platos de mayor rotación una vez por mes y actualizá en pasos chicos cuando el margen en pesos cayó más de un 10%. Es preferible a los aumentos grandes y espaciados, que el cliente nota más y que llegan cuando ya perdiste margen durante meses.
Como referencia sí, como método no. El local de al lado tiene otro alquiler, otra dotación y otras compras: su precio te dice hasta dónde se puede mover el mercado, no cuánto tenés que cobrar vos. Partí siempre de tu costo real y usá la competencia como techo.
Casi siempre por tres motivos: subieron los precios de compra y nadie actualizó la receta, las porciones crecieron sin control, o aumentó la merma. Los tres se detectan comparando el food cost del mismo plato mes contra mes, que es justamente para lo que el porcentaje sirve.